En la facultad decían que Dios era matemático, médico, arquitecto y todas las profesiones posibles pero no Teleco, eso sí, decían que lo había intentado.

Bromas a aparte, en la Universidad de Vigo pedían una nota media de 7,5 en 1998 para estudiar Ingeniería Superior de Telecomunicaciones y solo acababan la carrera un 16 por ciento, es decir, 16 de cada 100 alumnos que empezaban a estudiar. Era un porcentaje muy bajo para unos alumnos acostumbrados a sacar notables y sobresalientes en BUP, COU y Selectividad. Estaba considerada una de las carreras más difíciles dentro del panorama universitario español.

Estudiar Ingeniería Superior de Telecomunicaciones en el año 1998, cuando se estaba produciendo el ¡Boom! de las telecomunicaciones, pero sobre todo el de Internet, fue una oportunidad única para empezar a descubrir este nuevo mundo que se ponía al alcance de nuestras manos casi desde el inicio, o por lo menos desde que las posibilidades empezaban a ser bastante interesantes. De esta forma y durante los años posteriores, mis compañeros de carrera y yo, nos fuimos empapando de todo este conocimiento y nuevas oportunidades que avanzaban imparables en un mundo apasionante.

Unos conocimientos que cogían por sorpresa a una carrera universitaria que no fue capaz de adaptarse a este nuevo mundo de internet y seguía con un plan de estudios, casi obsoleto visto desde el punto de vista de esta nueva tecnología, enfocado más a la informática convencional desde el punto de vista del hardware y a una programación que nada tenía que ver con lenguajes de programación web y todos los avances que iban sucediéndose de forma casi imprevista como cambiante.

Desde este punto de vista no nos quedaba más remedio que estudiar por nuestra cuenta estas nuevas tecnologías, lenguajes de programación, nuevas especialidades que cambiaban a una velocidad de vértigo de un año para otro. Realmente las posibilidades que se ponían a tu alcance era casi como un juego, una especie de Mycraft que te permitía crear nuevas formas de comunicación inagotables.

A día de hoy, «las paradojas de internet» siguen siendo un «tema aparte» en los programas del Grado de Ingeniería de Telecomunicaciones (Extinguida ya la Ingeniería Superior de Telecomunicaciones) y por desgracia los alumnos tienen que seguir buscándose la vida si quieren dedicarse a la programación web, al marketing online, SEO, SEM, etc, porque los estudios y materias del Grado siguen enfocándose por otros derroteros.

De ahí que es fácil encontrarse programadores web, community manager y «expertos» en posicionamiento web con carreras como ingenierías industriales, periodismo, incluso me he encontrado diplomados en enfermería, que por interés y hobby empezaron en este mundo. Esto es un error porque la programación y el posicionamiento bien hechos requieren tener unos conocimientos informáticos bastante altos que este tipo de perfiles no tienen, es como ir a un masajista o a un fisioterapeuta, el primero no hizo más que un curso de dos o tres meses y el segundo una carrera universitaria. Casi todo el trabajo que hace en posicionamiento se basan en plugins que todo el mundo utiliza y por lo tanto todas las web de cara a los buscadores son prácticamente iguales y siguen sin posicionarse. Un buen posicionamiento hay que pagarlo y ahora mismo para competir en sectores competitivos eso sale muy caro, las empresas con unos ingresos de 10.000 euros al mes en servicios online destinan el 20% (más de 2000€/mes) de estos ingresos al posicionamiento y al marketing online.

Desde el punto de vista técnico y fuera del mundo digital, la titulación abarca conocimientos en muchas áreas de las telecomunicaciones:

-Transmisión de señales
-Electrónica analógica y digital
-Sistemas operativos
-Gestión de colas de transmisión digital
-Redes de comunicación
-Teoría de la información
-Big Data